La comunicación en los tiempos del Big Data

Las marcas están en el mejor momento para aprovechar la información potente que tienen del consumidor para mejorar sus productos, prever tendencias y prestar mejores servicios.

 

Érase un día en 2011, cuando por primera vez, en un evento de IBM en Bogotá, escuché el término Big Data. En aquella ocasión, se planteó como una herramienta de almacenamiento que permitía realizar análisis y actuar sobre la información derivada de los datos. 

Al profundizar en el tema, mis interlocutores se centraron en temas técnicos que me alejaron de entender su importancia y trascendencia. Hoy comprendo que todo ese discurso alrededor de un código abierto tenía un aterrizaje práctico con un impacto contundente e inevitable que ha cambiado para siempre la forma de hacer negocios y relacionarnos.

Esta mega tendencia no es un fenómeno nuevo.  En 1956, el físico Fritz Rudolf Güntsch descubrió que existía una “Memoria Virtual” que permitía el almacenamiento de forma infinita: era posible procesar datos sin importar la limitación de la memoria de hardware.

En 2001, Gartner publicó una investigación en donde se validaron los atributos del Big Data: velocidad, variedad y volumen. Hoy en día, además de su desarrollo en la industria tecnológica y sectores industriales, es la herramienta más potente para generar vínculos, permitir una comunicación más fluida, así como un puente para unir puntos de vista que generen relaciones más fuertes y de largo plazo.

La importancia de la Data para conectar

Si bien el término “Big Data” es un tanto lejano e intangible para el ciudadano común, gigantes como Netflix, Facebook, Amazon y Apple la han puesto en el día a día de sus usuarios para tener una relación más allá de una simple transacción. Las grandes marcas, las organizaciones e instituciones, y las “personal brands” son las más beneficiadas. Gracias a la versatilidad de la inteligencia de datos es posible acercarse a los grupos de interés, generar simpatía, construir empatía, cimentar la reputación. 

Es interesante ver cómo la relación entre marcas y clientes ha cambiado para siempre: ahora el consumidor es el centro de atención. Gracias a esta nueva conexión, la comunicación de las marcas se vuelve más eficiente, definiendo con mayor exactitud sus públicos objetivos, los mensajes acertados, el momento para expresarse y ser relevante, haciendo que sus estrategias sean diseñadas a su medida. Y gracias a la información obtenida con la inteligencia de datos, esto es posible.

Vivimos en un mundo hiperconectado, en el que las redes sociales configuraron una nueva forma de comunicarnos, permitiendo expresar nuestros pensamientos, sentimientos y frustraciones con un impacto y un eco que se replica en múltiples direcciones. En ese territorio, las marcas aprovechan los datos para encontrar un lugar oportuno para escuchar, comprender, ofrecer soluciones y crear lazos de lealtad que se puedan monetizar.

Es importante poner sobre la mesa la capacidad predictiva que entrega la inteligencia de datos o Big Data. Tener un sistema capaz de analizar los datos con el fin de lograr impactos más certeros, más correctos y oportunos permitiría evitar crisis en las organizaciones, así como plantear su manejo incluso antes de que ocurran.

Así, el “BigD” se convierte en un gran aliado de la construcción de la reputación, previniendo faltas en la transparencia y la confianza en que está basada, y haciendo visibles los puntos en lo que hay que trabajar para aumentarla.

Finalmente, quiero destacar que vivimos en un mundo “infoxicado”, aterrado por la falta de credibilidad y la creciente ola de fake news. En este escenario la comunicación de marca encuentra un lugar para trascender y fortalecerse, emitiendo información relevante para sus grupos de interés, transmitiendo sus atributos para generar valor. Ya no vale parecer…

La comunicación deber ser y hacer, y gracias al Big Data, la marca puede mapear con claridad el lugar al que desea llegar, sin dejar de lado su ADN pero haciendo un “match” más coherente con los públicos a los que se debe.

El Big Data no solo se trata de datos precisos, tangibles y medibles. También cuenta historias que conectan, que permitan una comunicación de marca con emociones que hagan soñar, con elementos personales como universales para hacer un mundo mejor.

Cómo me hubiera gustado que aquel día en el evento de IBM en Bogotá, el mensaje se hubiera enfocado en que un código abierto permitiría un mundo con mejores conexiones y una comunicación más trascendente. Seguro que esa información hubiera captado mi atención esa tarde.

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