Parte II: La Marca Personal, un generador de valor

Es un error pensar que una marca personal es exclusiva de políticos, influencers y celebridades. La marca personal es el activo más importante que tenemos como personas, que nos define, nos hace memorables o nos manda a la papelera del olvido.  

Al pensar en “triadas/tríos/trilogías” se me vienen a la mente varias cosas: el amarillo, azul y rojo de mi tricolor; Gaspar, Melchor y Baltazar; y los tres títulos de las películas de Kieslowski: Azul, Blanco, Rojo. También en la estructura de este texto -inicio, desarrollo y final-,  y que sin duda terminaré de escribirlo a las 3 de la mañana.

La semana pasada di inicio al primero de tres textos con un tema en común. Hace ocho días escribí un poco más de mil palabras sobre las virtudes que hacen potentes a las marcas y las dota de una magia especial para conectar con las personas… Al finalizarlo, llegué a la conclusión de que en mis círculos sociales tenemos pocas conversaciones triviales porque estamos comprendiendo que la calidad de nuestras relaciones, el logro de nuestras metas y la definición de nuestro propósito dependen de cómo se relaciona  nuestra marca personal con el mundo, de la puesta en escena de nuestros atributos. Hasta me quejé de lo aburrida que me he vuelto…

Dicho esto, retomo esta reflexión para hablar de un tema que me tiene friki: la marca personal. Una necesidad loca de conocerme mejor, definir mi propósito y aplicar en mi vida todo lo aprendido sobre comunicación en las organizaciones en las que he dejado mi corazón y mis ganas, fue lo que detonó esta búsqueda. Así empezó la transformación de la que hablaré en otra ocasión.

La marca personal no es una máscara para parecer… Precisamente, lo que revela es todo aquello que se es. Construirla es un desafío que lleva tiempo, conocimiento, claridad y coherencia. Para destruirla tan solo se necesita una micro-gota de inconsistencia que pisotee los principios que a sangre y fuego se han defendido para protegerla.

Tengo la suerte de tener a mi alrededor a “rockstars” que son referentes en las áreas en las que se mueven como pez en el agua y desarrollan su talento -y por eso les pagan-.  A una de ellas, la mencionaré por tercera vez: Carolina.  Sí, a Carolina Tula, que es una gran entrenadora en marca personal.

Así como a muchas personas una Epifanía les ha cambiado la vida, a Carolina la marca personal le movió el suelo y conectó con una parte de ella que no conocía: su propósito.  Era 2008, no tenía empleo, y al terminar el simulacro de una entrevista de trabajo, le hablaron sobre la importancia de aumentar su seguridad y  ponerse en valor. Además le recomendaron leer un libro: “Tú eres tu propia marca” un manual de marketing personal, que la dejó alucinando.  Ahí empezó la inversión en su gran biblioteca de “personal branding”.

Pasaron varios años en los que se sentía desorientada, confundida, a veces poco inteligente, desactualizada, desmotivada… Harta de su trabajo. Esta situación la impulsó a retomar sus libros de marca personal.  En una conversación con un amigo, empezaron a hablar sobre sus anhelos y principales retos. Él le ofreció su ayuda a través de un plan de Marca Personal que llamaba “El taller de la felicidad”, el cual Carolina aceptó sin parpadear. Fueron 6 meses de trabajo riguroso y disciplinado. Al final del proceso, aprendió a conocerse mejor, a reconocer sus capacidades, su reputación y las cualidades que los demás veían en ella. Fue consciente del impacto de sus consejos sobre desempeño profesional, del valor de su liderazgo y lo inspiradora que era. Empezó a ser consciente de la huella que dejaban sus acciones. En ese camino determinó que su propósito era apoyar a las personas en el fortalecimiento de su marca personal.  ¡No se diga más!:  había llegado el momento de convertir en profesión lo que hasta ese momento era un pasatiempo. Hoy en día, Carolina se dedica a orientar personas para que tomen las mejores decisiones que las lleven a progresar personal y profesionalmente.

 

¿Por qué es importante construir una marca personal?

Lo primero que aprendí sobre este tema es que todos tenemos una marca, la hemos tenido y la tendremos siempre. De cada uno depende si es fuerte o no. ¿Cómo saberlo? La marca personal fuerte añade valor. La forma cómo se gestione permite que los demás la descubran, conozcan o reconozcan y se convierta en memorable, elegible o destacada.

Carolina me dice que tener una marca personal potente, humana y generadora de valor hará que yo tenga mejores relaciones, que alcance mis objetivos personales y profesionales, que gane seguridad, que me sienta plena, pero sobretodo, que impacte socialmente, es decir,  que transforme realidades desde mis pasiones y me convierta en inspiración para otras personas.

Me explica que en el plano profesional, la marca es un detonante para destacarme y elegir lo que quiera. “Cada vez nos parecemos más entre nosotros o hay más competencia, lo que resulta retador para diferenciarnos. Contar con una marca personal coherente, transformadora, inspiradora e influyente, será el punto de inflexión para que te elijan a ti y no a otra persona. También te permite ser tú quien elija: antes estábamos sometidos a que las empresas eran las únicas que seleccionaban. Ahora, si queremos, podemos decir “no, gracias”.

 

¿Cómo se construye?

Según Carolina, mi marca personal ha existido siempre. Lo que ahora hago con ella es re-posicionarla y fortalecerla a través de una construcción constante siguiendo unos pasos:

  1. Descubrir quién soy, mis atributos, fortalezas, habilidades, para qué tengo talento, y sobretodo qué me apasiona.
  2. Definir cuál es mi sueño, objetivo, reto o meta de forma clara y concreta.
  3. Identificar y reconocer mis valores, necesidades, problemas, alegrías.
  4. Definir el mercado al que quiero llegar o estoy llegando.
  5. Conocer mi propuesta de valor.
  6. Reconocer el tono de mi comunicación, no solo en el mundo online sino en el offline.
  7. Medir: lo que no se mide no se mejora. El feedback de mis grupos de interés es fundamental en el proceso.

 

¿Cuáles son los beneficios de construir una marca personal?

La marca personal otorga dos beneficios importantes: seguridad o confianza para auto-gestionarse y tener control sobre la vida, y la satisfacción de transformar pensamientos, vidas y personas.  Por muy etéreo que parezca esto, es posible aterrizarlo: la marca personal no es un logo, no es un perfil en una red social, no es el nombre de un emprendimiento, no es una empresa o un blog, tampoco es la imagen personal.  Es algo más profundo que le permite a alguien generar cambios en su mercado o en la sociedad, y esto solo se logra al relacionarse de forma genuina, auténtica, imperfecta.

 

Como NO construir una marca personal

Número uno: es un error pensar que este es un concepto de moda y que solo está hecho para celebridades, influencers o quienes pretendan serlo.  Otro error que cometemos es no generar cambios. Si no hay transformación, no hay resultados diferentes.  Apertura y disposición a recibir lo nuevo, es la clave.

Un gran error es creer que la marca personal es para beneficio propio. En realidad, la marca personal inspira a otros, trasciende en la vida de los demás, genera cambios de mentalidad. Transforma actitudes, rompe patrones y sirve a la gente. Repito: no es una cortina de humo. Es una realidad “real” porque vivimos conectando con personas, haciendo networking, agregando nuevos contactos en nuestras redes sociales, buscando colaboración para hacer proyectos, presentando amigos y amigas para que tengan citas a ciegas, hasta aventurándonos a encontrar nuevos amores por una aplicación.

Otro error generalizado es pensar que es relevante únicamente para quienes buscan empleo nuevo. La construcción de la marca personal, es un proceso diario que se vive en la relación con los demás.  Otro desacierto es no tener una estrategia propia, una meta y una actitud asociada a unos objetivos claros. Importante para tener en cuenta: trabajar la marca personal no es mejorar la imagen personal  o cambiar de look. La marca es profunda y de fondo, no de forma.

Así es como regreso a pensar en “triadas/tríos/trilogías” y vuelven a mi mente un par de cosas: que la marca personal me construye, inspira y fortalece mis relaciones; que para construirla debo ser coherente entre lo que siento, pienso y hago, que este texto ha tenido un inicio, un desarrollo y ha llegado a su final… Y que, efectivamente, terminé de escribirlo a las 3 de la mañana.

Privacy Preference Center